POEMAS DE AGUA POEMAS DE AGUA
 

 
 

POEMAS  DE  AGUA

(1974 - 1978)

María Luisa Lázzaro

 

 

 

 

 

           

                 ¿Acaso
                       descenderán conmigo
                             a cubrir de tierra el miedo
                                    para rescatar mi origen?

 

 

 

 

SOY


Soy un pedazo del universo
que algunas veces se entusiasma
frente a las vitrinas
llenas de ropas, joyas y zapatos.
 

Soy un laberinto
que lleva un combustible,
que poco a poco
va consumiendo la piel,
para que sea más liviano el cuerpo
y pueda volar al infinito espacio,
donde no existan vitrinas
que distraigan de la profunda voz,
que se levanta como una  

hoguera
para hacerse escuchar.

 

 

 

PARA RESCATAR MI ORIGEN

Tuve que desdibujar
la barrera del sonido,
arrugar
la almidonada pudicia
para rescatar mi origen.
 

Lo tengo,
transpirado bien,
teniéndome
la frente en la rodilla

 

 

 

REBELDÍA


Gracias por los azotes
del fracaso que siempre me enamora.
 

Gracias por la impureza
de unas palabras cerca de mi oído.
 

Gracias por las muertes,
los gritos, los reproches
y los infundios.
 

Sólo así tendré valor
para revolcarme en la basura
de mis poemas
y saltar la verja blanca y oscura.

 

 

 

SI AL MENOS


Si al menos la raíz
penetrara mi sustancia,
escarbara mi intimidad,
encontrara el pañuelo
atado al baúl.
 

Si insistiera en mi conciencia,
levantara el mentón esquivo,
húmedo todavía
de esperanza.
 

Si sostuviera mi tamaño
entre sus garfios
y estrangulara mi soledad.
 

Si gastara mi tiempo
entre sus imágenes,
entre un ir y venir por su mundo.
 

 

 

PODÉ LA MUJER


Podé la mujer en sentimientos,
le quité la lengua,
los ojos, las manos.
 

Sus dedos serpentinos
que querían hacer un gesto
fueron mutilados.
Su boca, siempre anhelante,
abierta al aroma del viento,
fue cerrada.
 

Sus piernas, atentas al llamado
de otra noche sublime,
fueron cortadas.

 

 

 

HE RENUNCIADO


He renunciado
a las cuatro estaciones
que fantaseaba mi mente.
 

A los cantos de pájaros
de balcones que no existen
en mi huerta.
 

A cada ensueño que me levita,
al azul tibio,
al resplandor que se filtra en mis huesos.
 

He renunciado al nublado cuerpo
movilizado sin miedo.
 

A las gotas de lluvia sobre mis cabellos,
a la arena suave a mis pies,
la palabra que sobra,
el ideal nunca logrado;
bohemio que va haciendo sus rutas.
 

He renunciado a todo, nunca tuve nada.
 

 

 

LOS FRUTOS DEL TRIGO


Cayeron los frutos del trigo,
las hojas enmudecieron de negras.
 

No encontré la claridad del mar
donde se bañaron mis ojos
cuando eran inocentes.
 

Volvieron las hojas a cantar de verdes.
 

No confeccioné el pan prometido
con levadura de antaño.
 

Las lluvias inundaron los huertos,
el verano cejo la tierra;
las personas quedaron en el mismo sitio.
 

Las calles no dejaron de ser calles,
nunca dejé de ser fantasma.
 

Pasó el tiempo,
estamos en el mismo espejo,
donde comenzamos a mirarnos
entre un montón de polvo.
 

 

 

 

UN SÍNDROME  TACITURNO


Un síndrome taciturno
va agotando la plenitud de mis horas.
 

Tengo miedo
de la insumisión violenta,
a la pérdida de la memoria.
 

Sólo ellos: extensión en vástagos,
medicina paliativa del momento,
sostienen la mano del verdugo que castiga.
 

Presiento por la herida,
que el final no vendrá con el otoño;
lo traerá la primavera cargado de flores rojas.
 

 

 

DESPRENDIMIENTO


Duele darse cuenta
que ese yo,
ese tú, ese el,
no tienen valor propio.
 

Hemos llorado
por los envases de un instante.
 

Nos hemos aferrado
a ligaduras de papel,
sin saber la existencia
de siglos anteriores.
 

Pasamos de una casa
a otra menos desgastada.
 

Y cada vez ornamentamos más
su apariencia.

 

 

 

EVASIÓN


Huiré lejos,
hacia el propio abandono.
 

Me ausentaré de los rasgos infantiles.
Dejaré que los robots anden sin palabras.
 

Me encerraré en mi universo.
 

Luego, volveré:
miraré el país como extrajera.
No dolerán sus calles sin luces,
ni el calor asfixiante de su atmósfera.
 

 

 

 

FUE NECESARIO


Este conflicto
fue necesario
para estrechar el eco lejano
de una aspiración estéril.
 

Fue preciso este dilema
para despertar el instinto
aún dormido de inquietudes
y la pasividad improductible.
 

No quiero superar este enigma:
caería en el letargo
de tantos años abstraída.
 

 

 

QUEDARÍA TIEMPO


Si en mi lago
nadaran cisnes de muchos colores,
volaran canarios orientales
y el sol pudiera
abrirse camino entre la selva;
si por la playa crecieran
margaritas, orquídeas y amapolas…
 

Si los cocoteros
llegaran a Ganímedes
y fueran mensajeros.
Si el índice supiera los caminos
y todos los astros
brillaran al tiempo mismo,
y la luna y el sol
fueran compañeros de oficina…
 

quedaría tiempo para dormir.

 

 

 

MITO


Quedar fecundada
al recibir
la saliva espesa
en la concavidad de la mano.
 

Juntar las manos,
sentirse tocados.
 

Pensar, cuando
se está pensando no pensar.
 

Vivir con la constancia
de lo que se posee,
sin dejarse morir
por lo que sabemos
no existe.
 

 

 

CONCIENCIA


Conciencia mientras duerme
hace sonreír a la niña en pesadilla.
 

Se hace Lilibrick:
retiene toda la espuma
que llega a los sentidos.
Entretiene en su memoria
las horas robadas al templo.
 

Va saboreando repetidas veces
cuanta imagen inconquistada
le llegue de otro tiempo.
 

Se sueña heroína de ojos verdes,
la que desvela a Leopardi.
 

Grita a quien fue dócil
 

Cuando duerme, como los pequeños,
hace muecas y sonríe.
 

 

 

NOSTALGIA


Amo los instantes
de palabras fugadas
porque no vuelven.
 

Las horas que pasaron,
el día
que despide la noche
de fantasmas.

 

 

 

QUISE PERTENECER


Quise pertenecer al cosmo
de los que dicen
a través de la savia negra
lo oculto en los rincones:
incógnita de océanos
superficialmente anchos.
 

Mi sangre se borra
ante miradas lumbres.
Mi papel es tan frágil
que no resiste el viaje
de retornos y futuros inciertos.
Mi algo no sabe estremecer,
no sabe ser el amante perfecto
que desde la primera mirada electriza.
Mi sensibilidad es torpe;
insulso transeúnte
que se detiene
ante cualquier inconveniente.

 

 

 

BROTA UN POEMA


El escalofrío llega lentamente,
se estremece el cuerpo apaciguado.
Brota un capullo en el desierto.
El cáliz quiere darse,
fluir como antes.
 

Hay cansancio.
Pesa la mano, la pluma, la mente.
Es la muerte del otro día
que me hizo dormir.
 

En los sueños se representan
las mismas comedias,
con los mismos personajes.
Es preferible encarnar en el mismo cuerpo.
 

El escalofrío vuelve,
sensibiliza el polen del letargo
y la turbulencia se vierte
para el sacrificio.

 

 

 

MARAVILLOSO


Maravilloso
escuchar
y  ver
todo lo que se diluye
en el viento.
 

Cerrar los ojos
e imaginar
la melodía que se expande.
 

Tomar, sin tocar,
el granizo blanco que se ofrece
y la lluvia fría
que nos acerca.
 

 

 

 

CUANDO SEA EL 

                           MOMENTO


El Jaili ordenaba su canto
cuando el trigo ya no era de este mundo.
Cuando la barba del maizal
se oscurecía de sola
en el terreno agotado,
comenzaba el granero mayor
a entonar el Jaili heroico.
 

Al lanzar el grano
no pensaré recoger pronto la harina
ni hacer el pan.
Seguiré echando semillas,
drenando caminos,
derramando las aguas,
guardando los frutos, sin dormir.
 

En el momento
que todo momento precisa,
los hijos de los hijos de mis granos
duplicarán su aroma
en los campos más desiertos
de mí.
 

En algún pueblo, de algún país,
alguien notará como yo
la germinación de un simple grano,
en una simple tierra,
con la misma traducción.
 

 

 

 

CONOCÍ A RILKE


Conocí a Rilke,
vino a reflexionar al poeta
inseguro de su viejo oficio.
 

Vino a escarbar la visión
empobrecida de experiencias
y a frenar los sentimientos desbordados
en amplios desiertos y sordas melodías.
 

Vino al hombre,
a precisar amores
que se expanden como gases fríos;
revolucionar los ensueños
que se pierden de lo real.
 

Vino al poeta,
a descubrir el continente en selvas:
Virgen tímida,
dormida entre rayos de sol.
 

Y le colocó la banda
debajo de sus vestidos,
donde la siente abultada.
 

 

 

TENGO DEBER

Tengo deber
de transitar caminos,
repartir sutilezas
entre los que esperan de mí
su existencia.
 

Además,
tengo deber de no morir,
ni abandonar la alegría
que debe centellear
en los rostros.
Es precisa mi perpetuación
en rostros minúsculos
para detener la nada.

 

 

 

Es precisa mi perpetuación
      en rostros minúsculos
                para detener la nada

 

 

 

MIS HIJOS


Mis hijos trabajan
sin cansancio,
 

van de un sitio a otro
desocupando gavetas,
 

y tirando
 

mis pensamientos
por la ventana.
 

 

 

NO DUERMAS AHORA
   A René Rolando (1974-1991)


Niño, no me dejes sola,
no vayas al parque
a llenarte de lodo y a olvidarme;
llévame contigo
en el polvo de tus zapatos.
 

No te alejes mucho,
vienen los duendes a llevarme.
Quédate en mi abrazo,
aquí, al calor que no falta.
 

No duermas ahora.
sigue gritando,
quiero ver tu bermejo cuerpo
sobre mis fantasías de araña.

 

 

 

NO TE ESPIGUES TAN PRONTO
   Ana Wendy del Mar (1975)


Nena despierta,
toma el néctar de la infancia
que rocían las rosas,
para quedarte pequeña.
Quiero acunarte la vida
en mi canto,
y escuchar tus pucheros,
tu risa, tu llanto.
 

Quiero mirarte pequeña,
en la cuna, tomando tetero.
 

No te espigues tan pronto,
espera, hay tiempo para ser grande.
 

Quédate conmigo,
así de pequeña, entre mis brazos,
un largo rato.

 

 

 

MUÑECA DE NIEVE MOSCABADA
  A Ana María (1977)


Tomé un pedacito
de su tierra, sin pedirla.
 

Con mi calor fui amasando
poco a poco, en el tiempo,
para darle forma de muñeca
de nieve moscabada.
 

Hice una bolita cuadriculada,
una cabeza larga, sin ojos,
una colita sin pelos,
unas extremidades ciegas.
 

Después, sacudió los deformados latidos,
y espigó una florecita de tallo rebelde,
con una piel que transparenta
la circulación de su tierra.
Cuando se ama
la vida toda es un canto,
con sus notas extrañas
y sus alaridos perfectos.
 

 

 

 

PARA CREER


Abajo, alguien logra producir un vals.
Es muy antiguo, dilata deseos,
soledades impuestas.
 

Cierro los ojos para creerme
de la mano de la ternura,
con los gestos de la brisa,
bebiendo, de mí, vino.
El pelo alborotado
entre ave ardiente,
la nariz estrujada
por el fuego de la estufa,
la boca jugueteando hormiga carnívora;
levantada en vilo con fuerza de amor.
 

 

 

YA NO ESTÁS


Amor, la noche está fría
y un manto de miedo
cae desde arriba
para cubrirme de neblina.
Y ya no estás en las luces de antes,
ni llueve ya para ti.
 

Tan sólo los ojos miran a distancia,
los oídos están enterrados,
los pies van como sonámbulos al juzgado,
se desdoblan las rodillas hasta humillarse.
 

Y vuelven siempre.
Me pregunto por qué vuelven
a desangrarse.
Algunas veces creí saberlo,
era hermoso.
La sangre era señal de existencia,
y el grito, de vivencia profunda.
 

Amor, la noche está fría,
y yo, cubierta de tiempo,
sin las extravagancias de ayer.
 

 

 

 

DESVELADA ESPERO


Amor, llueve.
Al llover busco tu sonrisa dentro de mí,
confundiendo tu voz
con el gotear de la ventana.
 

Amor, la oscuridad se adueñó
de tu planeta,
la claridad poseerá mañana
calles y avenidas,
y volverá el manto oscuro de entonces
a brillar por las estrellas.
 

Y yo, princesa del medioevo,
con una voz que no llega,
encarnando el cuerpo romántico
de una dama, dueña de unos versos,
de un pensamiento solitario,
de un indomado orgullo,
de un furioso encuentro con la duda.
 

Desvelada espero,
con el vestido amplio de gasa y vuelos,
y un pañuelito en el suelo.

 

 

 

AVE DE LOS SIETE DÍAS


¿Dónde estás,
ave de los siete días?
 

¿En qué follaje
fue a posar tu aliento?
 

¿En cuál mirlo
descansa tu miel?
 

¿Dónde hace nido tu pico
travieso?
 

No siento tu canto,
ni el silencio de tu presencia.
 

 

 

 

MI BIEN AMADO MITO


Mi bien amado mito,
siempre estarás cubierto de dorado,
con una boína gris de terciopelo negro.
 

Tus manos tendrán
la suavidad de los guantes franceses.
Tu pecho de plomo:
las condecoraciones inventadas.
 

Las arrugas del resplandor
quedarán en el mismo sitio,
cuando se descubran tus ropas
para vestirte de muerte.
 

 

 

CUANDO PROPONGO CONTINUAR


Cuando propongo continuar
el tejido blanco de encajes
para nuestro sostén,
y lo llevo elaborado al encuentro común,
la nieve se ha derretido,
el agua ni siquiera aguardó por mí.
 

Cuando el encaje amarillo
arruga mi soledad de polvo de estrella,
llega, con su sonrisa grande
y el soma en clemencia.
 

 

 

POR MEDIATECES


Transparentando
desesperación y violencia.
 

Borbotones de ira
quieren ultrajar las causas
que alejaron los sueños,
y obligaron velar las estatuas.
 

Habíamos alcanzado el éxtasis
de la palabra sin habla.
No necesitábamos preguntar aromas
ni enlazarnos,
para saber la suavidad
que cada piel ofrecía.
 

No necesitábamos
comprometer el tiempo ni el deber ser,
para sentir la palpitación del otro.
 

Ahora, por mediateces de vino y cerveza ,
nos hemos alejado de articulados morfemas.
Hemos desconocido la señal del destino.
 

 

 

MUERTE


¿Qué hago con los pedazos de cuerpo
que quedaron a mis pies encogidos,
queriendo ser la silueta
del pájaro azul que me condujo a Ixtlán?
¿Con el lamento,
ante el recuerdo de aquellos días
de hermosos cantos?
 

¿Qué hago, cuando su polvo
quiera estrechar mi mano
desde su estatura?
¿Cuando llegue su lluvia
y quiera bañarme con la huella de su tierra
que no se deja barrer?
 

 

 

TODO ENFERMO SABE SU MUERTE


Todo enfermo sabe su muerte,
la sospecha, la respira desde lejos.
Trata de rechazarla
en una espera que no se prolonga;
oculta sus ojos para creerla ausente.
 

Ahí, en el adiós está,
con su mirada y su mueca de olvido.
Ahí, en su preciso instante,
en la compleja fealdad que sentimos.
 

Y nos damos cuenta
de que es definitiva esa muerte,
y seguimos acariciando su cuerpo inerte,
sin sangre.
 

Ella se ríe y nos da tiempo
para no ser sorpresa.
 

 

 

INQUIETUD


¿Qué busco, acaso un cielo gris?
¿Por qué no regreso al verano?
 

La noche siempre fría,
la neblina hace dormir la esencia.
 

Salgo a la calle arañada de ansiedades,
pensando en mis domingos de primavera,
y en mi paz interior.
 

 

 

TORNARON LOS DÍAS


Tornaron los días de hambre,
no hay pobreza, sin embargo.
Un resplandor de oro que no ciega
nos señala.
La luz hace encontrarnos
en la profundidad de nuestro propio abismo.
 

Es entonces cuando dejo germinar el alimento
y lloro de nuevo.
(Sólo la muerte impide llorar).
 

Vuelve a tartamudear la voz firme,
a encorvarse el cuerpo erguido,
recto al andar.
 

Se vive, la sangre no se detiene.
La existencia circula a gritos.
 

La muerte se detiene impotente,
sobre alguna piedra se detiene a esperarnos;
dulcifica su rostro sintiendo nuestra primavera.
 

Una tregua más.
Que nuestra biografía se inflame
por sobre el cuerpo de piel perecedera,
que se va borrando en el cansancio y el tiempo.
 

 

 

ES PROPIO EL TIEMPO


Es menester que se escurra la sangre
que hierve en la locura del rocío.
 

Es imprescindible que la arena cubra
la letanía de recuerdos destejidos.
 

Es preciso que la neblina oculte
los ojos audaces que no quieren bajar.
 

Es propio el tiempo para nadar
hacia profundas aguas: no transparentar
la silueta desprovista.

 

 

 

COMIENZA EL LABERINTO


Comienza el laberinto de la mirada,
atrás quedó la maraña sentimental
que enseñó, a duras penas, a detener la mirada.
 

El trabajo consiste en desenredar las voces
que llegan, sin darles el canto.
Recibir los ruidos que antes
había hecho para subsistir.
Tener la mano alerta
y las radiaciones rosadas, en silencio.
En acecho el cuerpo,
haciendo de pañuelo en otras muertes.
 

Volverá la maraña a elevarse
al declinar la luna, serán horas en años.
Habrá, al fin, un día
de sol quemante que hace vida
 

Habrá una espera después de cada lluvia.
Estará desocupada la mirada
para cualquier circunstancia que quiera vivir.
 

 

 

AHORA


Ahora que la mano del albur
me enseñó a ser feliz,
con las simples situaciones
desenredo el mundo.
 

Que el amor está localizado
en la profundidad de la piel,
la claridad moviliza el seno creador.
 

Ahora que los rostros no se esfuerzan
tengo la mirada abierta y el corazón
sumergido en distintas emociones.
Es la serenidad que calma,
la amplitud de la palabra,
la ternura que falta;
es un remanso.

 

 

 

Es la serenidad que calma,
        a amplitud de la palabra,
            la ternura que falta;
                es un remanso.

 

 

 

NO ES DE ESTE PUEBLO
              (IXTLÁN)


Mi hambre no es de este pueblo,
mi sed no es de esta agua.
 

Por eso muero el día del banquete,
donde se entregan los manjares exquisitos
y se dan las mejores bebidas.
 

Mi hambre no es de este pueblo,
mi sed no es de este pozo tan palpable.
 

Es de más allá, cerca de Ixtlán.
Hay un enjambre que me ata
y no me deja llegar.
 

 

 

HAY UN SER


Hay un ser dentro de mi ser
que insiste en abrazarme.
Ansiosa, en un tiempo lo buscaba
por sobre unos hombros caídos,
en la lejanía azul del infinito,
detrás de la neblina del incienso.
No lo vi en el sagrario.
Sentía pobreza ante el resplandor
que de Él manaba.
 

Si lo hubiera buscado más cerca,
mucho más de mi pobreza,
hubiera sentido su palpitar
-sin reprochesen
silencio, analizando conmigo la vida.
 

 

 

HACIA EL INFINITO


He estado levantado
mis brazos hacia la perpetuidad.
Elevando pensamientos
hasta las campanas.
He pedido la nada para darle todo.
 

He llegado a la antesala de la serenidad
en una mirada que supongo me envuelve.
 

Se me ha dado todo, con la imaginación.
 

 

 

RECORRER LOS PARAJES


Quisiera inclinarme
a la devoción de años tiernos.
 

Recorrer los parajes de paraíso,
pureza de algodones.
 

Arrodillarme en los bancos de mimbre,
donde se pide perdón por pequeñeces.
 

Erizarme ante el sonido
de los mismos bronces.
Inmolarme al cuerpo nunca visto,
sentido en la consistencia.
 

Abrazarme a la certidumbre
que enreda la visión.
Estremecerme al vaivén del sacramento,
y el olor a incienso.

 

 

 

HE VUELTO AL REDIL


He vuelto al redil, junto a las ovejas.
 

No veo al preceptor,
desfallezco, me debilito.
 

No escucho la voz de intimidad,
tampoco veo el áurea de colores
que anuncian su presencia.
 

Quisiera aspirarlo sin morir.
 

 

 

MIRANDO HACIA ATRÁS


Mirando hacia atrás,
no al pasado
de corta existencia,
más allá: pasado místico.
 

Allí donde comenzó el caos,
en un cuerpo
que no envejece.
 

Más allá, está la significación.
 

 

 

UN REGRESO


Un regreso a la memoria
de los años de rizos amarillos
y cintas en el pelo.
Un devolverse
la película arrollada
desde las muerte y los gritos;
desde el deseo mismo
de borrar los nudos de la fatiga.
 

Poco a poco,
van desfilando escenas,
objetos, personas, ruidos.
Ya no tiene forma el miedo.
Se puede mirar tranquilamente
lo acontecido.
 

 

 

TRANSFORMACIÓN


Estoy traspasando
el umbral del pasado,
lo siento.
Algo está en la transformación,
sin dolor de faltar.
 

Ya no duelen las heridas,
de otra época.
Hay lagunas de sangre
mucho más profundas,
que asustan.

 

 

 

PARA QUE ME CONDUZCAS


Me abandono
en tu lecho de agua
para que me conduzcas
sabiamente por la vida.
Te autorizo a arrastrarme entre las piedras,
golpearme con las olas,
hasta que entienda que no soy nada,
que no tengo nada.
 

Hazme tragar el mar
hasta perder el sentido de mi existencia,
para silenciar mi boca
y bajar la mirada.
Hazme brotar sangre de mis ojos
para asegurarme
del poco valor de mi agua.
 

Estremece mi paz ficticia,
sacude mi sosiego,
hasta hacer expirar mi fantasía,
sueños;
lerdos suspiros.
Hasta que grite y me encoja
en un mundo de aire.
Y no me dé lástima no ser alguien.
 

 

 

EN CAMINO


En camino a la supervivencia
te descubro, te doy vida.
Con nieve o con barro,
te doy vida.
Es largo el camino y me agoto.
De trecho en trecho
me acomodo debajo de un árbol frondoso
y se me hace más luengo
el camino largo.
 

En muchas casas extrañas
me detengo, sin reconocerme.
Lo importante era dejar el cementerio,
partir, aunque lleve el cargamento de cadáveres.
 

La gran avenida con sus luces
de colores y sus ruidosas fiestas
me entretienen,
y suplican mi presencia.
 

Al otro lado, se ve cerca el puente
hacia la ruta del sol.
 

 

 

NO BASTA


No basta ser pequeño,
hay que desaparecer.
No transparentar luz,
sonido, amor.
 

Ni siquiera silencio, humildad.
Es poco desear callar y escuchar.
 

Hay que dejar que la palabra muera
en la garganta sin defenderse.
 

No basta levantarse,
hay que volver al foso cada vez
que nos dé miedo su profundidad.
 

Hay que escuchar y olvidar,
para recordar en el preciso instante
en que creemos
que no nos falta nada.
 

Es poco soportar el fuego,
hay que marchar hacia la temperatura terrible,
sentir la mordedura
más profunda y más intensa cada vez.
 

Y aún es poco.
 

No basta sentir el nudo que ata
para desatarlo.
Hay que hincharse hasta que estalle.
 

Aún es nada.