LO OBVIO

 

 

Hay ruido por todas partes, desde todos los flancos.

Los objetos no se están quietos en la mente, parecieran cambiar de lugar sin voluntad humana.

La muerte acecha milímetro a milímetro.

El tiempo se queja tácito, no quiere ser excusado, entre polvo y ceniza.

Vino a reconvertir los pensamientos en parcelas magnas de la historia.

No encuentro lugar para avocarlo con la justicia de su presente preciso y cambiante.

Después, de pañuelo en pañuelo circularemos entre nostalgias desdibujadas, golpeándonos la cabeza con ventanas sin luz, ni obertura sonora que lleve a resultados tangibles.

Apremia la muerte, lo obvio.